A más de una semana del violento terremoto y tsunami que arrasaron con gran parte de Constitución, el panorama en las calles continúa siendo desolador y muchos de sus habitantes aún claman por ayuda.
Aunque a la ciudad han llegado cientos de toneladas de alimentos y materiales de construcción, existen familias que viven alejadas de la ciudad y todavía no reciben aportes. Por ello, se han tenido que valer del ingenio para pedir que alguien les dé una mano. Es así como a lo largo de la carretera a la ciudad, se pueden encontrar improvisados campamentos con varias familias que salen con letreros a la orilla del camino para solicitar comida.
Lo mismo ocurre en el destruido casco histórico de la ciudad, donde los maulinos escriben qué es lo que les hace falta de forma urgente.
Esta misma modalidad, de letreros o simplemente rayados en los muros de lo que quedó de sus viviendas, ha servido para comunicar que los dueños de casa están bien o pedir que no demuelan sus casas deshabitadas.





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